MUXES

This project began six years ago when I started photographing my culture in the isthmus of Oaxaca, where I came from. I started documenting the daily life of muxes, attending their festivities, understanding their world, which led me to create a special relationship with them. Over the time, I went deeper into the muxe subject and it became part of my life and personal project.

The project became more and more a form of an introspective process, in which questions about my own identity intertwined with the images and experiences of the photographic sessions with the muxes. I began to develop a relationship of admiration and desire for the muxes. In each session, disturbing emotions began to emerge in myself. The images seemed to be born of deep emotional drives, and at the same time those images awoke feelings in a way that my own identity was in play.

More and more, the muxe series has become a mixture between a desire to merge to be one of them, to enjoy the same untimely and transgressive freedom, and the crush with her exaggerated notion of their feminine side, the tension between desire and rejection among them, but also to myself and my own sexual and cultural identity.

The muxes are part of me and my culture. They are beautiful and terrible; dual beings who, rather than defining themselves as homosexuals, have transcended the idea of gender to assume a totally new identity in a constant search for a notion of beauty. Two genres into one body.

During this journey my work has traveled through many aspects. The muxe has become a central project, covering different dimensions and moments of my life.

Gradually I have developed a free and specific aesthetic imagery, with a challenging attitude, and disquieting characters. I realized that I was finding something very special, and that made me feel happy. That has satisfied me, and until now, I have not been able to stop doing this project.

MUXES

Este proyecto inició hace seis años cuando empecé a fotografiar mi cultura en el istmo de Oaxaca de donde soy originario. Inicié documentando la cotidianeidad de las muxes, asistiendo a sus festividades, aprendiendo a entender su mundo, lo que me llevó a crear una relación especial en el grupo. A través del tiempo me fui adentrando más en el tema y se convirtió en parte de mi vida y proyecto personal.

El proyecto se convirtió cada vez más en un proceso introspectivo, en el que las preguntas sobre mi propia identidad se entrelazaban a las imágenes y experiencias de las sesiones fotográficas con las muxes. Comencé a entablar una relación de admiración y deseo por las muxes. En cada sesión nuevas e inquietantes emociones empezaron a surgir. Las imágenes parecían nacer de profundas pulsiones, y a la vez las mismas imágenes despertaban otras sensaciones donde mi propia identidad estaba en juego.

Cada vez más le serie se ha convertido en una mezcla entre el deseo de fundirme con las muxes, ser una de ellas, gozar de la misma intempestiva y trasgresora libertad, y el choque con su exagerada noción de lo femenino, la tensión entre el deseo y el rechazo ante ellas, pero también ante mí mismo y mi propia identidad sexual y cultural.

Las muxhes son parte de mi cultura y de mí mismo. Son hermosas y terribles. Seres duales que, más que definirse como homosexuales, han traspasado la idea de género para asumir una identidad profundamente nueva en una constante búsqueda de una noción de belleza. Dos géneros en un solo cuerpo.

Durante este trayecto mi trabajo ha transitado por muchas facetas. Y los muxe se han convertido en un proyecto central, que abarca diferentes planos y momentos de mi vida.

Poco a poco fui desarrollando una estética libre y particular, con una actitud retadora, personajes inquietantes. Me di cuenta que estaba encontrando algo muy particular en mi trabajo y eso me hacía sentirme contento. Esto me ha mantenido satisfecho y hasta hoy no he podido parar de hacer.